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Número 19: "Forma y comportamiento: modelar la urbanidad"

Publicación prevista: diciembre de 2022

Texto de la convocatoria:

En el segundo tomo de la Teoría General de la Urbanización de Ildefons Cerdà, obra en la que se define por primera vez la urbanística como ciencia, se incluye un extenso conjunto de estadísticas y catastros de Barcelona a partir del cual se apoyaba la redacción del plan del ensanche de la ciudad y permitía establecer la relaciones entre las condiciones urbanas y sus impactos en la mortalidad, a la vez que argumentar y justificar la necesidad de expropiación de una generosa cantidad de tierras para el trazado de las nuevas vías. Años más tarde bajo el lema ‘survey before planning’ Patrick Geddes introducía en Cities in Evolution la necesidad de observación y conocimiento profundo sobre la ciudad y el territorio, previa a la acción urbanística. Una mirada condicionada por el método, al aceptar el urbanismo como un saber científico. Posteriormente en 1970 Manuel de Solà-Morales ponía de relieve en La ciudad y los Juegos que “la urbanística, como ciencia social, sufre las dificultades de trabajar con un cuerpo ambiguamente definido y cuya capacidad de ensayo es mínima”, para evidenciar la necesidad de construir modelos abstractos de las ciudades, apoyados sobre una formulación lógica y matemática, que actuasen como laboratorios de la realidad en que los principios de actuación fueran validados y no tan solo fruto de apriorismos ideológicos. Una línea de trabajo que, si bien fue claramente identificada por Solà-Morales no fue continuada por él, orientando su actividad hacia el conocimiento de la morfología de las ciudades.

Estos modelos —conceptualmente visionarios— exigían ser alimentados con datos, entonces muy escasos, y procesados mediante metodologías estadísticas aún por desarrollar, que solamente podrían funcionar gracias al empleo de la computación de la cual hoy disponemos. Es en ese mismo año cuando también se publica la ley de Tobler sobre la ‘correlación espacial’, y posteriormente en la misma década, se inician los primeros despliegues de las redes de satélites para el geoposicionamiento, y arranca el desarrollo de los primeros programas de SIG que posteriormente darán lugar a las actuales herramientas para la gestión del territorio. 50 años después, disponemos de sensores GPS en nuestros bolsillos (teléfonos móviles), de una alta capacidad de procesado computacional sobre la que se desarrollan nuevas metodologías estadísticas (técnicas de clusterización espacial o estadística predictiva) , y contamos con una gran multitud de datos de alta precisión y fácil acceso que nos permiten modelar de forma sistemática el continuo urbano del planeta (entre otros, Open Street Maps, el Global Human Settlement Layer, las imágenes satelitales diarias de todo el planeta a resoluciones de 30 cm. por píxel o el dato casual obtenido por redes sociales, portales inmobiliarios u otros, que son recogidos a través de internet por robots que los rastrean). 

Hoy, distintos grupos de investigación están explorando la utilización de estos datos y metodologías para la construcción de modelos a partir de los cuales poder describir, descubrir, predecir o simular lo urbano como si se tratasen de laboratorios de la realidad. Con la posibilidad de responder tanto a aquellas preguntas que durante años desde la urbanística se ha tratado de responder como también formular nuevas, fruto de la expansión de la disciplina que redelimita su cuerpo a luz de observar y mensurar una realidad que se muestra cada vez más compleja. Complejidad que, como recuerda Sennett en Construir y Habitar es necesario comprender no solo desde la forma de la ciudad, sino también desde el comportamiento de sus ciudadanos. Así es como ahora el análisis urbano enriquece a las aproximaciones morfológicas tradicionales con tantos otros aspectos no visibles de la ciudad, caracteriza las infraestructuras a través de su uso y no tan solo de su dimensión, dota al plano de la ciudad de características temporales, explica los flujos de la movilidad pero también los económicos o los del conocimiento, o dibuja formas de agrupación social que van más allá de las delimitaciones administrativas. Una nueva mirada hacia lo urbano, fruto del conocimiento e infraestructuras desarrolladas en los últimos años.

Una descripción que se torna valiosa en un contexto histórico en el que debemos reordenar las ciudades para hacer frente al reto de la adaptación climática. Un cambio radical con consecuencias también sobre la justicia social, la salubridad y los cuidados, las economías emergentes o los nuevos mecanismos de participación, tal y como quedan recogidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las agendas urbanas internacionales y nacionales que los impulsan. Cuestiones transdisciplinares que requerirán de diagnósticos, simulaciones y evaluaciones capaces de generar conocimiento complejo de lo urbano. Un conocimiento que por primera vez es capaz de ser reproducible mundialmente y replicable.

Este número es una invitación a:

mostrar lo que estas nuevas metodologías son capaces de explicar a nuestras ciudades: casos de estudio de empleo de datos para el diagnóstico urbano a diversas escalas, con la documentación de sus metodologías;

discutir acerca de los distintos acercamientos metodológicos: donde se exponga la evolución de la línea de investigación en este marco;

estudiar casos en los que estos nuevos conocimientos se incorporan a la práctica urbanizadora: ya sea en el planeamiento o en la gestión de servicios urbanos;

reflexionar sobre cómo las ciudades resultantes de todos estos procesos pueden ser mejores a las que hoy conocemos: los retos, peligros y oportunidades que orientan su utilización. 

No estamos ante un cambio de paradigma sino más bien vislumbrando aquellos cambios que durante años se han impulsado en la disciplina urbanística.

 

Mar Santamaría-Varas, Pablo Martínez-Díez, Sergio García-Pérez



Número 18: "Mujeres, prácticas feministas y profesionales alternativas en la arquitectura"

Publicación: junio de 2022

Texto de la convocatoria:

“The absence of women from the profession of architecture remains, despite various theories, very difficult to explain and very slow to change. It demarcates a failure the profession has become adept at turning a blind eye to, despite the fact that it places architecture far behind the other professions with which architects frequently seek to align themselves. If we consider architecture as a cultural construct, both vessel and residue, we can but wonder what this symptomatic absence suggests about our culture and the orders that govern the production of its architecture. One thing is clear however: just as the absence of either sex from a large constituency must indicate some internal crisis in which gender plays a crucial role, the absence of women from the profession of architecture points to a profound gender-related crisis at the base of architecture”. 

Francesca Hughes, The Architect: Reconstructing Her Practice (Cambridge MA: MIT Press, 1996): 1-2

La arquitectura es una profesión tradicionalmente masculina y actualmente feminizada. Desde los años setenta del siglo XX, el número de mujeres en las escuelas de arquitectura ha crecido progresivamente llegando a una situación de paridad en las aulas en gran parte de Europa, América y Oceanía a finales del siglo XX. Sin embargo, la situación de desigualdad social y cultural que históricamente ha existido entre mujeres y hombres ha llevado a muchas arquitectas y urbanistas a trabajar de manera crítica con respecto al modo establecido de entender la profesión y a impulsar prácticas alternativas con un pensamiento crítico, a menudo ligado a posicionamientos feministas.

Desde la publicación de El Segundo Sexo (1949) de Simone de Beauvoir, mujeres arquitectas, urbanistas, paisajistas, historiadoras y teóricas de la arquitectura se han hecho eco del pensamiento feminista y, desde la segunda ola de los años sesenta del siglo XX, se han escrito decenas de textos sobre historia de las mujeres en la arquitectura y de críticas feministas a la intervención en el entorno construido. Como muchos de estos escritos señalan, la historiografía canónica de la arquitectura moderna favoreció el análisis de grandes obras de arquitectura realizadas por arquitectos privilegiados, caucásicos y varones, con un acercamiento a la figura del arquitecto entendida como un genio creador. Esta idea romántica de ‘genio’ encierra históricos sesgos de género y, consecuentemente, la aportación que muchas arquitectas y urbanistas han realizado al entorno construido ha quedado en un plano invisibilizado y desatendido por las narrativas dominantes. 

En general, estos trabajos ponen en evidencia la falta de neutralidad de los discursos canónicos sobre la arquitectura y el urbanismo de raigambre moderno e invitan a reflexionar sobre cómo el género de los profesionales de la arquitectura ha generado asimetrías históricas que deben ser estudiadas y analizadas tanto en aquellas revisiones que recuperan el trabajo realizado por mujeres en tiempos pasados como en el modo en que las mujeres afrontan su ejercicio profesional en la actualidad. Asimismo, un alto número de estos posicionamientos consideran que es necesario de-construir la mirada canónica (occidental, eurocentrada, patriarcal, idealista, dualista) de entender la arquitectura para abrir nuevos debates y, además, apuntan que analizar la contribución que las mujeres han hecho históricamente al entorno construido conlleva construir una disciplina más diversa e inclusiva para las futuras generaciones de profesionales.

Este número monográfico de ZARCH se alinea con la presente cuarta ola feminista, en la que Internet y las redes sociales están globalizado esta línea de pensamiento. Por un lado, estamos viviendo un renovado interés por recuperar trabajos significativos realizados por arquitectas en tiempos pasados. Y, por otro lado, existe la demanda social de hacer visible otras maneras de trabajar, aquellas lideradas por mujeres que ofrecen una mirada alternativa al ejercicio profesional tradicional, dominante y patriarcal. 

Frente otro tipo de estudios sobre mujeres y arquitectura en los que lo biográfico predomina, este número monográfico busca ahondar en cómo la diferente situación en la que las mujeres han desarrollado su trabajo puede ser un dispositivo para abrir nuevos campos de actividad, fomentar la creatividad y ofrecer una mirada crítica sobre la profesión. Se busca publicar artículos que recuperen trabajos significativos ideados por arquitectas y que, además, ofrezcan discursos sobre cómo la mirada femenina puede impulsar prácticas profesionales alternativas y críticas. Así, se buscan textos que reflexionen sobre:

• Análisis de trabajos de arquitectura, planeamiento urbano, diseño urbano y/o paisaje ideados y liderados exclusivamente por mujeres en las que se reflexione sobre el aporte diferencial que la mirada femenina ha aportado en la obra en cuestión.

• Análisis de trabajos de arquitectura, planeamiento urbano, diseño urbano y/o paisaje ideados y liderados por equipos mixtos de hombres y mujeres que ofrezcan una mirada crítica al discurso canónico del momento y que propongan reflexiones desde un pensamiento feminista.

• Análisis de reflexiones históricas y/o teóricas de mujeres —ya estén formadas como arquitectas o no— sobre el entorno construido cuya mirada ofrezca debates críticos desde una perspectiva interseccional, es decir, que aúnen cuestiones de género con otras como la identidad, la raza, la edad, la posición social o la capacitación funcional, entre otras. 

• Análisis de pedagogías docentes, prácticas editoriales, curatoriales o artísticas de cualquier tipo llevadas a cabo por mujeres formadas como arquitectas, urbanistas y/o paisajistas que hayan sido críticas con un entendimiento canónico de intervención en el entorno construido. 

Estas cuestiones abren la reflexión a varios ámbitos cronológicos y geográficos. Se esperan contribuciones principalmente realizadas en los últimos cincuenta años, aunque análisis de prácticas alternativas anteriores también serán bienvenidas. Asimismo, se esperan propuestas que versen sobre casos, prácticas y críticas lideradas por mujeres en el ámbito europeo y norteamericano. No obstante, serán bien acogidas propuestas que muestren casos de liderazgo femenino desde otros ámbitos geográficos no canónicos, es decir, desde geografías alejadas del foco de discusión dominante de la arquitectura occidental, centroeuropea y anglosajona. Finalmente, se anima a que ponencias leídas en el I Congreso ‘Mujeres y Arquitecturas: Hacia una profesión igualitaria’ se presenten como artículos de investigación a este número monográfico.

 

Lucía C. Pérez Moreno, Ann E. Komara

Este volumen forma parte del proyecto de investigación “Mujeres en la cultura arquitectónica (pos)moderna española, 1965-2000” (PGC2018-095905-A-I00) financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación del Gobierno de España y los Fodos Feder de la Unión Europea.
ISSN versión impresa: 2341-0531 / ISSN versión digital: 2387-0346. Copyright © 2016 ZARCH. Todos los derechos reservados