La modernidad ignorada

ROBERTO GOYCOLEA PRADO Y PAZ NÚÑEZ MARTÍ

La modernidad ignorada. Arquitectura moderna de Luanda
Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá UAH, 2011, 252 págs. Idiomas: español y portugués

Ricardo Sánchez Lampreave
Universidad de Zaragoza
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No es nada frecuente contribuir desde España a la bibliografía de un tema tan apasionante como el de la arquitectura colonial, y menos aún a la de otros países. Por circunstancias históricas que a nadie escapan, tanto por la particular relación con las que fueron nuestras como por carecer de investigadores que se enfrenten a otras, ciertamente no tenemos una tradición que sume a la de nuestro patrimonio arquitectónico la investigación del de nuestras antiguas colonias. Escasas excepciones ocasionales impiden valorar como suficiente este ámbito investigador. Por el contrario, Gran Bretaña, Francia, Italia, Portugal... sostienen una incuestionable atención por la arquitectura de las que fueron suyas, allí donde tanto dejaron. Baste decir que en Portugal, por ser el caso que nos ocupa, la Fundación para la Ciencia y la Tecnología del Ministerio de Educación y Ciencia sostiene un proyecto de investigación encargado de inventariar e identificar la producción urbanística y arquitectónica del Gabinete de Urbanización Colonial creado por Marcelo Caetano dentro del Ministerio de las Colonias, posterior Ministerio de Ultramar, durante los 30 años que existió. Por tanto, al margen del pertinente recordatorio que pueda tener para el ámbito portugués, es nuestra particular posición de meros espectadores del tema la que justifica el interés de la investigación que sobre la arquitectura moderna de Luanda han llevado a cabo los profesores Roberto Goycolea y Paz Núñez, con el título La modernidad ignorada.

Desde la Universidad de Alcalá han dirigido durante diez años un insólito estudio interuniversitario con la Universidad Técnica de Lisboa y la Agostinho Neto de Angola, que finalmente han podido concretar, gracias a las ayudas de la Comunidad de Madrid y la Fundación General de su Universidad. La catalogación de edificios, la correspondiente web, una exposición que itinera y el libro que se reseña son frutos de todo su trabajo. Un ejemplo más, entre tantos, de lo que la universidad española podría hacer con mayores presupuestos. Como si fueran el Vittorio Gregotti de aquel Rassegna de 1992 dedicado a la Architettura nelle colonie italiane in Africa, es su libro –editado en castellano y portugués– el que viene a ordenar todo este trabajo, articulando una serie de estudios estructurados en tres amplios capítulos dedicados a sus antecedentes históricos y teóricos, el urbanismo y la arquitectura, y por último sus figuras principales.

A mediados del siglo pasado, las principales ciudades de Angola, con Luanda a la cabeza, también tuvieron que responder al incremento de la población suscitado por la inmigración y el desarrollo. La explosión de las exportaciones de café, sisal y caucho y el consecuente desarrollo industrial y comercial reestructuró las redes de transporte, y fundamentalmente la portuaria en las ciudades costeras frente a la viaria e incluso la aérea. A pesar de la guerra colonial, sucesivos Planes de Fomento reordenaron y rediseñaron los tejidos urbanos, de mayor o menor tamaño, conforme a su localización. Más de cuarenta años de guerra (primero 14 de independencia, y a continuación 27 de civil) propiciaron la paradoja de que la arquitectura lograra sostenerse mientras se producía la ruptura política. Fue el ideario moderno, convertido en objetivo, también político, el que facilitó el cumplimiento de un compromiso que pretendió resolver el problema de la vivienda y proyectar su ambición al diseño urbano y el planeamiento territorial, constatando además la conexión entre arquitectura y revolución. Alejada suficientemente Luanda de Lisboa, el registro de los presupuestos formales, tecnológicos e ideológicos del Movimiento Moderno se convirtió en el mejor símbolo de un futuro democrático con el que la arquitectura se presentaba como una activa forma de rebelión contra el régimen totalitarista del Estado Novo. Además del previsible papel de la vivienda colectiva en la construcción de la ciudad, por inevitable, fueron también los equipamientos los que mostraban la posibilidad de una “buena vida moderna”. Los cines, por ejemplo –pues a ellos dedica el libro uno de sus estudios monográficos–, se presentaban como hitos en el paisaje de sus correspondientes entornos gracias al carácter simbólico y particular expresión formal. Lo que pueda suponer para la arquitectura francesa, por ejemplo, el franco-marroquí Jean-François Zevaco, en Luanda lo aportan Vasco Vieira da Costa, Francisco Castro Rodrigues y Fernão Simões de Carvalho, entre algunos otros más. La ortodoxa raíz moderna de su arquitectura está exigida aquí, como en otros países en su día colonizados, por condiciones económicas, sociales y climáticas más extremas, potenciando así cuanto ambicionó el desarrollo del lenguaje del Movimiento Moderno más influido por la arquitectura popular mediterránea. Y sin embargo, a pesar de esa mayor exigencia, o quizás precisamente gracias a ella, el repertorio de elementos modernos es exhaustivo: las celosías de la fachada del edificio de oficinas de Mutamba y la retícula de casas económicas en Cazenga (Vieira da Costa, autor de la Escuela de Arquitectura de Luanda), las secciones del bloque residencial del barrio Prenda y la vibrante envolvente del Centro de Radiodifusión de Angola (Simões de Carvalho), las estructuras del Cinema Atlántico en Luanda y del Flamingo en Lobito (Castro Rodrigues, traductor al portugués de la Carta de Atenas)... ofrecen ingeniosas solucionas evocadoras de pasajes de la modernidad más canónica.

Resulta emocionante, no hay que insistir, comprobar cómo quedó interpretada en Luanda, lejos de sus contextos originales y de las fórmulas reiteradas en ellos para su aplicación, una arquitectura que se quiso internacional. Desde que Nuno Portas planteara en los primeros sesenta la cuestión del patrimonio moderno en las páginas del Jornal de Letras e Artes y de la revista Arquitectura, Portugal viene reivindicando el valor de su arquitectura moderna como patrimonio, incentivando la participación activa de la sociedad, organismos y personas finalmente, para su reconocimiento. Ojalá prenda el ejemplo de Goycolea y Núñez en más jóvenes investigadores. De momento, sé de uno que habiendo vivido temporadas en Santo Tomé y Príncipe se ha graduado en nuestra Universidad de Zaragoza con un riguroso estudio sobre la vivienda santotomense, la cubata, extendido hacia el diseño tipológico de soluciones contemporáneas de mayor eficiencia y sostenibilidad.

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