Los viajes de los arquitectos

CRAIG BUCKLEY Y POLLYANNA RHEE (eds.)
Nueva York: GSAPP Books, Columbia University
Pamplona: T6 Ediciones, Universidad de Navarra, 2011, 256 págs.
Idioma: inglés y castellano

Alegría Colón Mur
Universidad de Zaragoza
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Nueve artículos de carácter interdisciplinar se reúnen en este libro bilingüe, inglés-castellano, para considerar el papel que los viajes han jugado en la evolución de la práctica de la arquitectura durante el último siglo.

Alcolea & Tárrago nos hablan de un viaje bidireccional, en el que unas veces el arquitecto se desplaza hacia una realidad lejana o soñada, mientras que en otras ocasiones serán los lugares o las arquitecturas las que se desplazarán físicamente hacia el espectador. Introducen el concepto de tránsito, en el que la palabra viaje deja de tener su sentido más tradicional; toman como referencia dos arquitectos: Richard Neutra y Rem Koolhaas, dos maneras de darnos a conocer sus obras y, por lo tanto, dos formas de viaje. En las dos reconoceremos esos otros lugares como parte tangible de las miradas filtradas de sus autores.

Beatríz Colomina presenta al ocupante delasiento nº 5 como el primer arquitecto global. Con el avance en las líneas aéreas comerciales la idea de espacio se desmorona, a la vez que el concepto de tiempo se expande, haciéndose continuo. El propio viaje ofrecerá la oportunidad de reflexionar sobre él e, incluso, como en el caso de Le Corbusier, se podrá convertirse en un elemento activo de la educación del arquitecto, de su formación, aportando ideas para sus proyectos. Este texto presenta también la primera escuela de arquitectura global que introducirá una nueva pedagogía en la formación del arquitecto. Todosestamos sentados en el asiento 5.

Kenneth Frampton nos permite seguir un viaje en el tiempo a través de las páginas de la revista Architectur al Design, de la que fue director entre 1961 y 1965, y desde la que intentó introducir las arquitecturas de vanguardia, trasladando el centro de atención de la revista a arquitecturas de la periferia europea hasta ese momento ignoradas. Valorará de manera importante la prolongación en el tiempo de los viajes, físicos e intelectuales, que él comenzó paralelamente a su andadura como director de la revista.

Karin Jaschke descubrirá cómo los viajes de Aldo van Eyck a lugares tan singulares como el Sáhara o la región Dogon se pueden trazar a través de las imágenes, de las fotografías que hizo. Son viajes para experimentar y que describirá como el descubrimiento de la imaginación y la necesidad de la revalorización de lo elemental. Este interés por lo elemental no fue solo el ensayo de temas de vanguardia, sino que se tradujo en una inquietud para dar forma y construir un lugar. Aunque se parta de imágenes reales, Van Eyck entenderá la noción de im agen como figura del pensamiento y, por tanto, como medio y metáfora a través de la cual se concebirá la arquitectura y el encuentro intercultural.

Carlos Labarta describe a Luis Barragán como un viajero moderno, demostrando que su arquitectura no puede comprenderse al margen de sus viajes. Su texto nos transporta a los itinerarios seguidos por el arquitecto y nos enseña cómo la aparente sencillez de su obra es consecuencia tanto de una memoria acumulativa como de un proceso de interiorización, revelando la repercusión que tuvieron esos viajes en su evolución y en su propia madurez. La arquitectura de Barragán como síntesis de los recuerdos y experiencias de sus viajes.

Spyros Papapetros compara, en un itinerario paralelo, las visitas que Le Corbusier y Freud hicieron a la Acrópolis. Ambos escribieron sobre ellas años después de haber realizado el viaje basándose en sus recuerdos y ambos describirán el comportamiento del medio que les ha llevado a un destino común, pero que suscitará reacciones psicológicas opuestas.

Otxotorena & García-Diego presentan el mundo de los arquitectos asociado a toda una gama de experiencias viajeras de especial intensidad, desde la meramente turística hasta el autoexilio existencial. A través de las casas de tres arquitectos extranjeros en España, describirán la conquista de nuevos horizontes y la búsqueda de un refugio seguro que aparecerá inserto en un paisaje, casi siempre privilegiado, en el que la tarea de darle forma se resolverá por la vía de la revisión y la manipulación de los procedimientos de la llamada arquitectura popular.

Pozo & Medina, centran su artículo en el modo en el que los viajes han sido recordados, conservados y transmitidos por los arquitectos y cómo esta información ha sido asimilada por los demás. Exponen el concepto de “el viaje sin viaje”, es decir, del que se hace sin viajar, sirviéndose solo del papel. Esto es precisamente lo que hicieron los arquitectos españoles en los años cincuenta. Como ejemplo señalan el viaje a Estados Unidos de César Ortiz-Echagüe en 1957, narrándonos cómo su ojo, después de haber visitadoimaginariamente las obras que le interesaban, buscaba ver una arquitectura concreta, comprobar aquello que de algún modo ya sabía. Piden por ello, el máximo esfuerzo y rigor a los que preparan los li bros de viaje pensando en que serán los nuevos estudiantes los que realicen, de nuevo, esos viajes de papel.

Mark Wigley, trata de la influencia del viaje en la obra de Jørn Utzon, de la manipulación intencionada de fechas para poder explicar el proyecto de la ópera de Sídney a partir de viajes que en realidad todavía no había realizado. El viaje del arquitecto no será un viaje de descubrimiento sino de confirmación, un recuerdo o repetición de algo que ya existe. En palabras de Giedion describirá a Utzon como un a nueva generación de arquitectos modernos que busca “conocimientos arquitectónicos previos” a través del viaje. Lo que Utzon encontrará en un lugar y tiempo distantes es algo que ya estaba en él y que impulsó la idea misma del viaje.

Todos los autores, arquitectos contemporáneos, historiadores y teóricos de la arquitectura, reflexionan en esta publicación sobre el viaje como experiencia pero, al mismo tiempo, como herramienta de formación para los arquitectos. El viaje hace posible una actitud abierta, permeable y atenta hacia todo lo nuevo que en él encontramos. Aprender de cómo otros arquitectos han hecho sus viajes nos permitirá prepararnos para “otros viajes”.

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