Convocatorias anteriores

 

Número 17: "Naturalezas domésticas"

Publicación prevista: diciembre de 2021

Texto de la convocatoria:

Dice el filósofo Romano Guardini que el hombre se hizo moderno cuando viajó mentalmente fuera del mundo para verse frente a él. Fue en este viaje donde el hombre convirtió a la naturaleza más primitiva de la que había formado parte, en una naturaleza empírica y racionalizada: una naturaleza no-natural que él mismo podía obrar y habitar. 

A finales del siglo XIX exploradores, geógrafos y naturalistas europeos se embarcaron en innumerables viajes a lejanas regiones, en búsqueda de aquella naturaleza primitiva que la Ilustración había abandonado. Una naturaleza a la que antaño se había pertenecido, pero de la que inevitablemente se había distanciado a hombros de una próspera razón. 

Aquella naturaleza lejana se convirtió en el anhelo de un viaje a lugares indómitos. Su descubrimiento se dibujaba desde la distancia de una ciencia que la observaba y clasificaba como algo lejano y distante a nuestras vidas. Su contemplación hacía del lugar una escena destinada a ser habitada por el tiempo de un viaje, de una visita. Friedrich Georg Weitsch nos da fe de ello en la pequeña choza de estructura de madera y cubiertas de tela, que Humboldt y sus acompañantes construyeron a los pies del Chimborazo. La casa y su naturaleza se habita como el sueño de un lugar de pasado lejano. Una lejanía que promueve la emoción de lograr aquella naturaleza original, a la postre, un lugar primitivo e imaginado. 

Un siglo después, fueron los arquitectos europeos de la modernidad los que confiaron en la ciencia y sus avances tecnológicos como el medio doméstico para lograr otra nueva naturaleza, una naturaleza higiénica. Si Le Corbusier nos propuso la casa como refugio y observación de un mundo que sólo la arquitectura y sus avances tecnológicos podían hacer saludable; Mies hizo de la casa un plano capaz de sobrevolar el claro de un bosque tan visible como lejano al tiempo de su estructura.

Una nueva forma de habitar y una nueva naturaleza se anudaron a la luz de los últimos avances de la ciencia. El interior de la casa moderna resultó ser la patria de una renovada intimidad y su exterior devenía en aquella naturaleza no-natural, una naturaleza ahora de garantías sanitarias. El hombre moderno alejado de cualquier naturalidad dejó de habitar la exterioridad de una vida en la naturaleza. 

Esta falta de habitación más allá de los límites de la casa moderna ha empujado al hombre contemporáneo a un nueva mudanza doméstica, un viaje en el que descubrir la naturaleza como patria de una ansiada exterioridad. Un viaje para alcanzar una nueva naturaleza doméstica, una naturaleza convertida en habitación de una nueva intimidad pública. El ser del hombre contemporáneo, dice José Luis Pardo, es un ser en público. Y es aquí donde este nuevo hombre y mujer, hastiados de aquella razón y su venerado empirismo, vuelven a mirar aquella naturaleza primitiva a la que pertenecieron y que ahora pretenden hacer habitación de sus vidas.

El comienzo de este siglo XXI anuncia entonces nuevas mudanzas domésticas. Mudanzas para las que los arquitectos como Junya Ishigami, han rescatado de aquellas exploraciones europeas los dibujos y relatos de sus naturalezas lejanas; naturalezas que ahora deciden lograr como morada de un nuevo habitar. La buena casa es ahora esa que da habitación a una deseada exterioridad, esa que hace de la naturaleza la patria de su ser en público.

Para este viaje parece necesario la identificación de todas estas naturalezas domésticas -primitivas, no-naturales, higiénicas, imaginadas…- que abonan la posibilidad de una nueva casa y un nuevo habitar. Un habitar que pretende superar a esa primera ciencia cuya razón había fragmentado el mundo en trocitos de pequeñas verdades, para abrazar otra ciencia que dice de un mundo y una naturaleza a la que pertenecemos y en la que podemos lograr nuestro propio edén doméstico. Una pertenencia que parece poder resolver viejos agravios materiales y energéticos hacia la propia naturaleza.

Nos proponemos pues, construir un diario de viajes domésticos a las naturalezas habitadas y a todas aquellas que ya se anuncian. Un compendio de proyectos de viviendas, pequeñas y grandes, individuales y colectivas, que pretendieron y pretenden hacer de la naturaleza lugar y habitación. Un diario de viajes a nuevas y viejas naturalezas domésticas.

 

Javier Pérez Herreras, Jorge Torres Cueco

 

Número 16: "Rehaciendo el patrimonio arquitectónico controvertido, repensando el espacio público"

Publicación: junio de 2020

Texto de la convocatoria:

Vivimos un momento extraordinario en el que las sociedades de todo el mundo están pensando en qué hacer con sus monumentos, como parte de un esfuerzo mayor por dar respuesta a las demandas de justicia social, y para reconocer y reparar las injusticias del pasado. Esta respuesta se ha centrado principalmente en eliminar de los espacios públicos las exaltaciones estéticas de figuras reprobables, como estatuas monumentales y nombres de calles. Como muchas de estas estatuas estaban protegidas por leyes de conservación del patrimonio, se han establecido acalorados debates sobre cómo liberarlas de una burocracia cómplice de su preservación, dando como resultado la revisión de las leyes patrimoniales, de acuerdo con diversas inflexiones en diferentes países, para permitir su exclusión de la lista de monumentos históricos y su retirada de los espacios públicos.

Sin embargo, los propios espacios públicos, los conjuntos arquitectónicos patrimoniales que fueron diseñados como escenarios urbanos para esos monumentos escultóricos, e incluso las residencias o lugares de trabajo asociados a las mismas figuras vilipendiadas, han escapado en gran medida del mismo escrutinio oficial. Su condición de bienes patrimonialessigue siendo, en gran medida, incuestionable. Del mismo modo, las estrategias para tratar el patrimonio arquitectónico no han sido objeto de una revisión sustancial. Los tratamientos oficiales aplicados a los monumentos impugnados, como su retirada o su destrucción, si bien teóricamente son extensibles al patrimonio arquitectónico, no han demostrado ser así en la práctica, debido en parte a la escala comparativamente grande y la materialidad del patrimonio arquitectónico, que hacen que la demolición resulte prohibitivamente costosa, a la naturaleza jurídica de su propiedad, que a menudo involucra a actores privados y públicos, a su potencial de uso más allá de sus connotaciones simbólicas o históricas, y también, más importante para nuestros propósitos, por razones ontológicas que tienen que ver con la naturaleza abstracta de la expresión arquitectónica, que se resiste a cualquier asociación excesivamente predeterminada con una biografía concreta o significado. Valga como ejemplo el caso del gobierno austriaco, que expropió el edificio natal de Hitler en 2017 para demolerlo, pero finalmente optó por convertirlo en una comisaría de policía, y convocó un concurso internacional de arquitectura. Se puede también considerar que en algunos casos demoler el patrimonio construido objeto de controversia, sean plazas, bulevares o parques, como en el caso del parque Taksim Gezi de Estambul, supondría eliminar los valiosísimos, y cada vez más escasos, espacios púbicos donde han tenido lugar protestas sociales contra injusticias históricas.

Este número de Zarch invita a presentar ensayos y proyectos que examinen nuevas formas de rehacer el patrimonio arquitectónico controvertido. Estamos particularmente interesados en los trabajos que abordan esta cuestión a través del marco conceptual de la conservación experimental, y que conciben el patrimonio como un tercer ámbito creativo y dinámico de interacciones reales e imaginarias, físicas y emocionales, tecnológicas y sociales entre objetos y sujetos implicados en procesos de crear futuros. Buscamos contribuciones que exploren cómo rehacer el patrimonio arquitectónico y replantear el espacio público a través de cualquier lente disciplinaria, y aventuren respuestas a preguntas relacionadas con el tema, como, por ejemplo:

• ¿En qué deberían desembocar los monumentos arquitectónicos, desde un punto de vista estético, político o de otro tipo, ante la imposibilidad práctica de su eliminación?

• ¿Se pueden teorizar las ideas emergentes sobre el futuro del espacio público a partir de recientes alteraciones físicas en el patrimonio arquitectónico controvertido?

•¿Cómo pueden ayudar las intervenciones artísticas y arquitectónicas contemporáneas en el patrimonio construido a replantearse el patrimonio como una estrategia cultural y política de futuro? 

• ¿Cómo podemos reconciliar el impulso de preservar la evidencia arquitectónica histórica con el imperativo moral de destruirla?

• ¿Qué claves pueden ofrecer el psicoanálisis, la psicología social y la psicología conductual para entender cómo la interacción de las personas con el patrimonio arquitectónico las ofende, las oprime o las denigra?

• ¿Cómo pueden los objetos arquitectónicos patrimoniales, como receptores y portadores de actos públicos y expresiones de ira y frustración, ayudar a las sociedades a hacer frente a transiciones culturales traumáticas?

• ¿Cuál es el papel social del patrimonio arquitectónico en las transiciones culturales? ¿Y cómo cambia ese rol con el tiempo?

• ¿Puede la imaginativa transformación del nexo entre el patrimonio arquitectónico y el espacio público arrojar nueva luz sobre conceptos relacionados como el "espacio monumental" de Lefebvre, o el "tercer espacio" de Homi K. Bhabha y Edward W. Soja? 

• ¿Qué tipo de innovaciones estéticas, tratamientos materiales, procesos sociales o políticas jurídicas son capaces de expresar los intereses y deseos públicos hacia el patrimonio arquitectónico controvertido?

• ¿Se puede practicar y pensar el patrimonio fuera del binomio exaltación versus denigración?

• ¿Qué lecciones se pueden aprender de cómo los movimientos de protesta están afectando al patrimonio arquitectónico?

• ¿Cómo puede la materialidad y la negatividad del patrimonio arquitectónico controvertido ayudar a comunicar conceptos abstractos de la esfera pública?

• ¿Cómo puede entenderse el patrimonio arquitectónico inanimado como un participante activo en la configuración del espacio público y sus modos de interacción social, como las protestas violentas, y las emociones, como la ofensa?

• ¿Qué tabúes sociales existen en la forma en que el discurso académico enmarca el patrimonio arquitectónico controvertido?

• ¿Cuál es el significado de la práctica de la vida cotidiana dentro del patrimonio arquitectónico controvertido?

• ¿Cómo pueden los artistas y arquitectos ejercer ejercer presión sobre las politicas de los organismos gubernamentales de protección de bienes culturales hacia el patrimonio arquitectónico controvertido? 

• ¿Cómo expresan los artistas y arquitectos el valor de los edificios que aparentan no tenerlo?

• ¿Cómo ayudan las acciones sobre el patrimonio arquitectónico controvertido a hacer que las comunidades sean visibles a ellas mismas?

• ¿Cómo puede el patrimonio arquitectónico controvertido ser una forma de construir una identidad cultural futura y no simplemente un espejo de identidades pasadas?

• ¿Puede el apego mental, en lugar del desapego, permitir nuevos enfoques críticos para rehacer el patrimonio arquitectónico?

Jorge Otero-Pailos, Sergio Sebastián, Angélica Fernández-Morales 

ISSN versión impresa: 2341-0531 / ISSN versión digital: 2387-0346. Copyright © 2016 ZARCH. Todos los derechos reservados